
Tras la pérdida de un ser querido, surge una interrogante inevitable: ¿cómo podemos preservar su historia y asegurar que se reconozca su impacto en el mundo?
Por lo general, la falta de incentivos, la incomodidad de abordar la mortalidad y la complejidad del proceso hacen que la mayoría de las personas no preparen la gestión de su propia memoria (Marmorato et al. 2024). Asimismo, al pensar en el fallecimiento, la preocupación suele limitarse al destino de las redes sociales, ignorando la totalidad de la huella digital (Harbinja et al. 2024). Esto ocurre a pesar de que hoy contamos con un ecosistema tecnológico capaz de simplificar esta tarea.
Actualmente, la preservación de la memoria digital integra biometría, almacenamiento descentralizado y códigos QR dinámicos. Para salvaguardar este patrimonio, el proceso exige digitalizar activos físicos, transcribir relatos mediante Inteligencia Artificial (IA) y asegurar dominios web personales que funcionen como memoriales interactivos permanentes. El propósito de este artículo es guiarle en la preservación del legado —propio o de un familiar— en la era digital.
Puntos clave: Lo que debes saber sobre la preservación del legado digital
- Definición e impacto póstumo: El legado digital es el conjunto de datos, cuentas y materiales en línea que persisten tras el fallecimiento de una persona. Deja de ser un simple rastro de navegación para convertirse en memoria viva cuando preserva la identidad y facilita el consuelo emocional de los deudos.
- El ciclo de vida del patrimonio virtual: La gestión de la memoria digital es un proceso dinámico y generacional compuesto por tres fases interdependientes: la codificación (captura e indexación de datos), el acceso al legado (superación de barreras técnicas y legales) y la desposesión (decisión de transferir o eliminar definitivamente los archivos).
- Uso ético y evolutivo de la IA: Herramientas como la clonación de voz y los agentes virtuales (AI Afterlife) ofrecen una oportunidad sin precedentes para mantener la continuidad relacional. Sin embargo, su implementación exige un diseño ético riguroso que incluya transparencia absoluta, límites en la intensidad del contacto y opciones claras de desactivación definitiva (sunset).
- Seguridad y soberanía técnica: Para garantizar la permanencia del legado sin depender de los términos de servicio de terceros, es fundamental gestionar un dominio propio, configurar proactivamente los testamentos digitales (como el Administrador de cuentas inactivas de Google) y aplicar la regla de respaldo 3-2-1 utilizando soportes físicos de larga duración como los discos M-Disc.
Tabla de Contenidos
¿Qué es el legado digital?
Aunque no existe una definición única y consensuada en la literatura académica, diversos autores coinciden en su impacto e importancia:
- Una herencia de datos: Doyle y Brubaker (2023) lo describen ampliamente como el conjunto de materiales digitales —tales como datos y cuentas— que se transmiten entre individuos, generalmente tras el fallecimiento de una persona.
- Contenido e identidad en línea: Por su parte, Stanley et al. (2023) señalan que el legado digital (también conocido como memoria digital) se refiere a todo el contenido disponible en la red sobre un individuo después de su muerte, lo que incluye perfiles en redes sociales, fotografías, blogs o cuentas de videojuegos.
- De «restos» a memoria viva: En este sentido, Fa (2026) establece una distinción clave: los simples «restos digitales» (como el historial de búsquedas o compras) se transforman en un verdadero legado solo cuando cumplen dos funciones esenciales: preservar la identidad de la persona más allá de su muerte biológica y facilitar la continuidad emocional y el recuerdo para los deudos.
El valor histórico y el futuro de la memoria
Más allá de los archivos, este patrimonio posee un profundo valor generacional. De acuerdo con un estudio de Waagstein (2014), los usuarios consideran que los diarios, cartas y fotografías digitales representan fragmentos de historia viva, fundamentales para que las futuras generaciones comprendan cómo vivían y quiénes eran sus antepasados.
Finalmente, la evolución tecnológica está cambiando la naturaleza de este concepto. Fa (2026) clasifica el legado según su nivel de interactividad y la intención detrás de su creación, abarcando desde un archivo pasivo hasta la inmortalidad digital curada. En este último nivel, sistemas de Inteligencia Artificial (IA) interactúan de forma bidireccional con los vivos, simulando con precisión la personalidad del fallecido.
La importancia de gestionar la memoria digital
Según Bunting (2023), en los seres humanos subyace un profundo deseo de ser recordados y de legar una huella perdurable a las futuras generaciones a través de la tecnología. Esta aspiración impulsa la búsqueda de una «inmortalidad simbólica» capaz de trascender la muerte biológica dentro del entorno virtual.
Por el contrario, cuando se ignora la huella digital, las experiencias compartidas, las narrativas personales y el patrimonio cultural corren el riesgo de desaparecer de forma irreversible (Sivabala y Vidyasri, 2024). Por ello, una administración proactiva de este patrimonio es fundamental.
Alivio logístico y emocional para los deudos
Una administración proactiva de la memoria virtual evita que los familiares enfrenten parálisis o severos obstáculos prácticos al intentar gestionar el patrimonio del fallecido. Tareas cotidianas pero críticas, tales como cancelar suscripciones o acceder a cuentas financieras, dependen de credenciales de acceso que, sin una planificación previa, suelen perderse de forma definitiva (Waagstein, 2014).
Por otro lado, la falta de previsión digital añade una carga psicológica significativa al proceso de duelo. Cuando el legado se ignora, los deudos a menudo experimentan el denominado «miedo a la segunda pérdida» al verse incapaces de recuperar fotografías, mensajes o recuerdos invaluables. En su lugar, se ven obligados a navegar por un complejo laberinto de políticas corporativas y datos desorganizados que entorpece su recuperación emocional (Bunting, 2023).
Preservación de la identidad, los valores y la historia familiar
La gestión deliberada de los datos póstumos otorga a los individuos la facultad de moldear cómo desean ser recordados, asegurando que su identidad y principios fundamentales se transmitan con fidelidad a las futuras generaciones (Bunting, 2023; Carvajal-Leoni, 2026). En este proceso, los artefactos digitales —como fotografías, correos electrónicos y mensajes— operan como auténticas «reliquias tecnológicas» que articulan el recuerdo familiar y salvaguardan la herencia intergeneracional (Lei et al., 2025).
A una escala más amplia, la conservación y curaduría de esta información resulta un ejercicio crítico. Este archivo digital permite a los futuros historiadores, y a la sociedad en general, comprender con precisión la cultura, las costumbres y la vida cotidiana de nuestra época (Waagstein, 2014).
Beneficios psicológicos frente a la mortalidad
Para el creador del legado, la organización y curaduría de sus activos virtuales actúa como un mecanismo que mitiga la ansiedad ante la finitud. Este proceso proporciona una profunda sensación de «inmortalidad simbólica», la cual reafirma el propósito, la trascendencia y la coherencia de su historia de vida (Fa, 2026).
Por otro lado, para los receptores, un patrimonio digital bien estructurado simplifica el mantenimiento de los denominados «vínculos continuos». Disponer de este archivo les permite interactuar con la memoria del fallecido de un modo que ofrece consuelo inmediato, alivia el aislamiento y promueve una reconstrucción terapéutica y saludable tras la pérdida (Lei et al., 2025).
Protección de la privacidad y prevención de riesgos de seguridad
La falta de gestión y la inactividad de las plataformas virtuales pueden filtrar datos sensibles, dolorosos o comprometedores, dañando irreparablemente la reputación póstuma del fallecido (Doyle y Brubaker, 2023). Asimismo, abandonar perfiles sin directrices claras los vuelve altamente vulnerables al robo de identidad y a la explotación maliciosa por parte de ciberdelincuentes.
Por otra parte, el dilema también es ético: intentar forzar el acceso a los sistemas de una persona fallecida que no heredó instrucciones formales puede derivar en una grave violación a su privacidad íntima (Waagstein, 2014).
Ciclo de vida del legado digital
Harbinja et al. (2024) reportan que existe un profundo desconocimiento y una falta de conciencia generalizada entre el público, los profesionales legales, las plataformas tecnológicas y los reguladores respecto a la privacidad post-mortem y el valor real del patrimonio virtual. Asimismo, como lo señalaron Marmorato et al. (2024), los deudos de una persona fallecida suelen manifestar desorientación al administrar los activos de su ser querido debido a la ausencia de instrucciones explícitas o de normas sociales claras.
De acuerdo con Doyle y Brubaker (2023), el ciclo de vida del legado digital no constituye un evento único o aislado; por el contrario, se trata de un proceso dinámico y a menudo repetitivo que describe cómo los datos transitan a través de redes humanas y generacionales. Este modelo se articula en tres etapas interdependientes: la codificación, el acceso al legado y la desposesión.
Codificación (Encoding)
La codificación se refiere a la captura sistemática de información, experiencias y valores dentro de sistemas, cuentas y datos digitales. Al respecto, Moss y Gollins (2017) reportan que la preservación de nuestra memoria virtual dependerá de la manera en que la ciencia archivística aplique sus principios fundamentales —como la valoración, la revisión de sensibilidad y el acceso— frente a la actual «supernova» de información global.
- ¿Cuándo ocurre?: Este proceso sucede tanto en la creación inicial de los datos (mientras el usuario está vivo) como en su adquisición posterior por parte de un heredero. Por ejemplo, cuando un deudo respalda fotografías desde Instagram hacia un disco duro externo, los datos se están «re-codificando» en una nueva ubicación y bajo un formato técnico distinto.
- Naturaleza repetitiva: Esta fase puede manifestarse en múltiples ocasiones. Cada vez que los datos se transmiten o transfieren sin ser eliminados, se genera un nuevo ciclo de codificación.
- Desafío central: El verdadero reto de diseño radica en cómo codificar adecuadamente identidades y valores humanos complejos, garantizando que persistan como una representación holística y fiel del fallecido.
Acceso al legado
Esta etapa encapsula las prácticas, normativas y necesidades asociadas a la gestión de los materiales que ya han sido codificados en un sistema virtual.
- Foco principal: Se centra en determinar quién puede acceder a determinados datos y en qué momento. Esto abarca desde la privacidad póstuma del fallecido hasta las barreras burocráticas que enfrentan los deudos. Al respecto, Harbinja et al. (2024) señalan que lidiar con cuentas en línea inaccesibles, el estatus legal ambiguo de los activos digitales (como derechos de autor o propiedad) y los fondos inactivos (como criptomonedas o bancos en línea) obstaculizan de forma severa la planificación patrimonial.
- El problema del «usuario único»: La arquitectura de la mayoría de las plataformas tecnológicas parte de la premisa de que una cuenta pertenece exclusivamente a un individuo. Esta limitación complejiza significativamente la capacidad de las familias para administrar o recuperar los activos digitales tras el deceso.
- Desafío central: Existe una brecha profunda entre la rigidez técnica de los sistemas actuales y las expectativas afectivas y legales de los usuarios en proceso de duelo.
Desposesión
La desposesión ocurre en el instante preciso en que los datos se transfieren formalmente a otro individuo o se eliminan de manera definitiva («se ponen a descansar»).
- Desafío central: La actual ausencia de «guiones sociales» o normas culturales claras dificulta que las personas determinen qué información conservar y cuál desechar en periodos de profunda vulnerabilidad afectiva.
- Factores determinantes: Las decisiones durante esta fase dependen estrechamente del contexto social, el grado de parentesco o relación del heredero con el fallecido, y el valor que se le asigne a los propios datos.
- Más allá del borrado: Esta etapa no siempre implica la destrucción del archivo. Con frecuencia, representa el punto exacto donde el ciclo se reinicia, ya que el acto de asumir la custodia de un activo digital constituye, para el receptor, una nueva fase de codificación.
Construcción del legado digital
Carvajal-Leoni (2026) conceptualiza la planificación de la memoria virtual no como una simple tarea administrativa o técnica, sino como una «innovación preventiva». Se trata de un proceso social, relacional y educativo que adquiere un significado especialmente profundo para el desarrollo integral durante la etapa de la adultez mayor.
Por su parte, Fa (2026) destaca que la creación deliberada de este patrimonio digital se fundamenta en tres vertientes esenciales:
- Narrativas: Permite a los individuos integrar sus vivencias en una «autobiografía distribuida», articulando un relato coherente de su historia de vida y transmitiendo un significado trascendental a las futuras generaciones.
- Existenciales: Funciona como un mecanismo de protección frente a la ansiedad ante la finitud, ofreciendo una «inmortalidad simbólica» que asegura la permanencia de los valores, principios y logros personales.
- Relacionales: Contribuye a proyectar la presencia social de la persona, facilitando el mantenimiento de vínculos continuos y afectivos dentro de un entorno profundamente interconectado.
A continuación, se describen las directrices fundamentales que se deben considerar para construir, gestionar y preservar con éxito el legado digital de un ser querido:
Paso 1: Inventario y digitalización de activos heredados
El punto de partida para construir un legado perdurable es el inventario de los activos analógicos (fotografías, cartas, cintas). Para ello, es fundamental utilizar escaneo de alta resolución (mínimo 600 DPI) y formatos de preservación como TIFF o archivos RAW, evitando así la degradación progresiva de datos conocida en la informática como bit rot o corrupción de bits.
Estrategia de digitalización profesional en casa
La digitalización no constituye un evento aislado; es un acto deliberado de conservación. En el entorno doméstico, los escáneres planos modernos ofrecen ventajas significativas sobre las aplicaciones de captura móvil gracias a su capacidad de corrección de color por hardware.
- Fotografías: Escanea siempre a un mínimo de 600 DPI. Esto permitirá realizar ampliaciones futuras o restauraciones digitales sin pérdida de detalle.
- Documentos escritos: Implementa tecnología OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres) para convertir cartas manuscritas o diarios en texto editable y buscable. Herramientas accesibles como Google Lens o Adobe Scan simplifican considerablemente este proceso inicial.
- Cintas de video (VHS/8mm): Estos soportes magnéticos y químicos se degradan de forma irreversible año tras año. Se recomienda utilizar tarjetas de captura de video USB para digitalizar el material en formatos estables como .MP4 o .MOV antes de que la cinta física quede completamente ilegible.
Clasificación semántica del archivo
Evita almacenar archivos bajo nomenclaturas genéricas como «foto1.jpg». En su lugar, adopta una estructura de metadatos estandarizada que la Inteligencia Artificial pueda indexar con facilidad: AAAA-MM-DD_Nombre-Evento_Lugar.jpg. Esta práctica genera una cronología automatizada, simplificando la posterior construcción de biografías o memoriales interactivos.
Paso 2: Captura de la memoria a través del storytelling
Capturar la verdadera esencia de un ser querido requiere combinar técnicas de historia oral con herramientas avanzadas de transcripción asistida por Inteligencia Artificial (IA). El uso de notas de voz de WhatsApp simplifica significativamente la recopilación de testimonios en adultos mayores, mientras que modelos de lenguaje como Whisper de OpenAI garantizan transcripciones precisas que preservan el contexto emocional.
Entrevistas y grabaciones familiares
La voz constituye el activo digital más íntimo de una persona. Hoy en día, la reconstrucción de voz mediante IA permite que las futuras generaciones escuchen relatos narrados con el timbre de sus propios ancestros. Al respecto, Zhetpysbayev y Zaghouani (2026) demuestran el potencial de Eterna, un innovador sistema de diario personal impulsado por IA y diseñado específicamente para preservar recuerdos y estructurar un legado digital perdurable.
- Tecnología de baja fricción: WhatsApp se consolida como la herramienta de menor resistencia de uso. Las notas de voz capturan la cadencia, la emoción y el dialecto natural del usuario sin la intimidación que suele provocar un micrófono profesional.
- Técnicas de entrevista narrativa: Se deben evitar las preguntas cerradas de sí o no. Es preferible implementar disparadores sensoriales como: «Cuéntame a qué olía la cocina de tu abuela» o «¿Qué sentiste el día que te mudaste a esta ciudad?». El detalle evocador es el insumo que la IA procesa con mayor eficacia para generar semblanzas biográficas enriquecidas.
Transcripción y curaduría con IA
Almacenar horas de audio continuo carece de valor práctico si la información no es indexable o consultable de forma ágil.
- Herramientas optimizadas: Plataformas como Otter.ai o Descript no solo transcriben el habla a texto, sino que permiten editar el archivo de audio subyacente simplemente modificando el documento de texto resultante, de forma tan intuitiva como un editor de Word.
- Curaduría respetuosa: Se sugiere eliminar las muletillas excesivas y las pausas comerciales, pero conservando siempre los modismos regionales. Un legado digital memorable debe sonar profundamente humano, nunca robótico.
Paso 3: Memoriales con códigos QR y biografías 2.0
Los homenajes físicos ahora se conectan de forma orgánica con el entorno virtual mediante códigos QR dinámicos grabados en materiales de alta resistencia como el acero inoxidable o la cerámica. Estos códigos enlazan directamente a plataformas biográficas optimizadas que albergan galerías multimedia, árboles genealógicos interactivos y muros de condolencias digitales protegidos.
Implementación de códigos QR en espacios de memoria
A diferencia de las lápidas tradicionales, el entorno virtual ofrece una capacidad ilimitada de almacenamiento y personalización.
- Códigos dinámicos vs. estáticos: Se deben implementar siempre códigos QR dinámicos. Esto permite modificar la URL de destino (por ejemplo, si se actualiza o migra el sitio web del memorial) sin necesidad de reemplazar la placa física instalada.
- Durabilidad material: Para exteriores, las placas de aluminio anodizado o porcelana grabada con láser garantizan que el código permanezca perfectamente legible para los escáneres de los smartphones durante décadas, resistiendo la exposición directa al sol y la lluvia.
Creación de la biografía perfecta (Estructura de autoridad)
Un perfil biográfico digital en 2026 debe diseñarse bajo la estructura de un «Grafo de Conocimiento»:
- Introducción impactante: Una síntesis de «quién fue» el ser querido, redactada en un máximo de 150 palabras.
- Línea de tiempo interactiva: Un recorrido visual por los hitos clave, desde su nacimiento hasta su trascendencia profesional.
- Galería de voz: Reproductores de audio integrados que contengan sus testimonios y anécdotas más significativas.
- Sección de valores: Un compendio detallado de los principios y enseñanzas que la persona deseaba transmitir como legado.
Paso 4: Infraestructura técnica y seguridad a largo plazo
La verdadera soberanía de la memoria virtual depende del control absoluto sobre el dominio web y los sistemas de almacenamiento. Se aconseja adquirir dominios propios (preferiblemente de extensión .com) y centralizar el respaldo en plataformas que dispongan de la función de «Contacto de legado» debidamente configurada, garantizando así un acceso legítimo tras el deceso.
El testamento digital
No es recomendable dejar el destino del patrimonio virtual a merced de las cambiantes condiciones de servicio de las redes sociales.
- Gestores de credenciales: Se sugiere implementar herramientas corporativas como 1Password o Bitwarden, las cuales permiten designar formalmente a un heredero digital para la custodia segura de las bóvedas de información.
- Configuración proactiva: Activa el «Administrador de cuentas inactivas» en Google. Esta función permite que el sistema envíe de forma automática un enlace seguro de descarga con fotografías y correos a un deudo de confianza si no se registra actividad en un periodo de seis meses.
Almacenamiento local para la preservación permanente
El almacenamiento en la nube implica albergar datos en servidores de terceros. Para garantizar una conservación física inalterable, se deben considerar las siguientes directrices:
- Tecnología M-Disc: Utiliza discos ópticos Blu-ray con tecnología M-Disc. A diferencia de los soportes convencionales, están diseñados por ingeniería para resistir factores como la luz, la temperatura y la humedad, ofreciendo una vida útil estimada de hasta 1,000 años.
- Estrategia de respaldo 3-2-1: Mantén tres copias de seguridad de la información crítica, almacenadas en dos formatos o dispositivos físicamente independientes, conservando al menos una copia resguardada fuera del domicilio principal.
El uso de la IA para preservar el legado
La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como un aliado tecnológico clave para salvaguardar la memoria de un ser querido. Al respecto, Lei et al. (2025) reportan que el desarrollo de agentes virtuales de tipo «AI Afterlife» representa una evolución fundamental en el campo del legado digital, ofreciendo un potencial transformador para mantener la continuidad de la identidad y los vínculos emocionales tras el fallecimiento.
Sin embargo, este avance no está exento de controversia. Fa (2026) advierte que la interacción con sistemas de IA que simulan la personalidad de personas fallecidas —frecuentemente denominados griefbots— plantea profundas tensiones éticas y psicológicas. Ante este panorama, el investigador recomienda implementar directrices estrictas:
- Transparencia absoluta: Revelar de manera inequívoca al usuario que está interactuando con un sistema automatizado.
- Límites de contacto: Establecer restricciones moderadas predeterminadas sobre la frecuencia e intensidad de las interacciones.
- Cierre programado: Proporcionar mecanismos de desactivación accesibles o una opción de «sunset» (cierre definitivo) del servicio.
En consonancia con estos desafíos, Stanley et al. (2026) señalan que, si bien las herramientas digitales son sumamente útiles para apoyar la preservación de las vivencias, también generan preocupación por el riesgo de que la IA pueda alterar o recrear de forma artificial dichos recuerdos.
Conclusión
Fa (2026) concluye que existe una necesidad urgente de desarrollar una sólida alfabetización en torno al duelo digital, diseñar guías de acompañamiento para la co-creación de legados y, fundamentalmente, exigir un diseño ético por parte de las plataformas tecnológicas que garantice el consentimiento informado y explícito para el uso póstumo de la información.
Frente a estos desafíos, las herramientas tecnológicas actuales se consolidan como un recurso invaluable, ofreciendo un ecosistema diverso de opciones para honrar, gestionar y preservar el legado digital de nuestros seres queridos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre «restos digitales» y «legado digital»?
Los restos digitales son los datos crudos e inactivos que una persona genera en su vida diaria, como el historial de búsquedas o los registros de compras en línea. Estos se transforman en un legado digital únicamente cuando cumplen la función de preservar la identidad del fallecido en el tiempo y facilitan el recuerdo, la continuidad emocional y el consuelo para sus deudos.
¿Qué riesgos corren las cuentas de internet de una persona fallecida si no se gestionan?
El abandono o la falta de previsión sobre los activos virtuales genera dos riesgos principales:
– Seguridad: Las cuentas inactivas quedan altamente vulnerables a hackeos, robo de identidad póstumo y explotación fraudulenta por parte de ciberdelincuentes.
– Privacidad y Reputación: Se corre el riesgo de que se filtre información sensible o confidencial que afecte la memoria del fallecido. Además, si los familiares intentan forzar el acceso sin instrucciones previas, pueden vulnerar involuntariamente la privacidad íntima de su ser querido.
¿Por qué se recomienda usar códigos QR dinámicos en los memoriales físicos?
A diferencia de los códigos estáticos, los códigos QR dinámicos permiten modificar la dirección web (URL) a la que apuntan en cualquier momento. Esto significa que si en el futuro cambias el diseño de la biografía, el proveedor de hosting o el nombre del sitio web del memorial, la placa grabada en el cementerio seguirá funcionando perfectamente sin necesidad de ser reemplazada físicamente.
¿Qué es el «miedo a la segunda pérdida» en el proceso de duelo?
Es un impacto psicológico que sufren los deudos cuando, tras la muerte biológica de un familiar, se dan cuenta de que no pueden acceder a sus dispositivos o plataformas. Al perder de forma irreversible fotografías, mensajes de voz o escritos invaluables debido al bloqueo de contraseñas, los familiares experimentan una dolorosa desconexión que entorpece la asimilación saludable del duelo.
¿Es seguro utilizar Inteligencia Artificial (IA) para interactuar con la memoria de un fallecido?
El uso de agentes virtuales o griefbots ayuda a mantener un vínculo emocional continuo, pero plantea serios debates éticos. Para que su uso sea saludable, los expertos recomiendan que la plataforma siempre aclare de forma transparente que se está interactuando con una IA, que se establezcan límites moderados en la frecuencia del contacto y que exista una opción de cierre definitivo (sunset) del servicio.
¿Cómo se puede configurar un «testamento digital» de forma práctica?
Para asegurar la soberanía de tu información sin depender de las decisiones de las redes sociales, se sugieren tres pasos clave:
– Utilizar un gestor de credenciales corporativo (como 1Password o Bitwarden) que permita asignar formalmente un heredero para tus datos.
– Activar herramientas nativas como el Administrador de cuentas inactivas de Google para automatizar el envío de accesos a un contacto de confianza tras un periodo sin actividad.
– Aplicar la regla de respaldo 3-2-1 guardando copias locales en dispositivos de alta durabilidad como los discos M-Disc.
Referencia
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